Contrato bajo la lupa: Entel y la FBF en medio de críticas y posibles cambios

El contrato de transmisión del fútbol boliviano entre la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel) y la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), firmado en marzo de 2025, se encuentra en el centro de la polémica. En medio de cuestionamientos económicos y políticos, crecen las versiones sobre una posible disolución anticipada del acuerdo, luego de que la estatal no lograra los resultados financieros proyectados y se evidenciaran pérdidas para el Estado.

Un contrato millonario con resultados adversos

En marzo de 2025, el Congreso Extraordinario de la FBF aprobó por unanimidad un modelo asociativo con Entel y Cotas para la explotación de los derechos televisivos del fútbol boliviano. El esquema proyectaba ingresos de hasta 120 millones de dólares en cuatro años, superando las ofertas privadas presentadas en ese momento.
Sin embargo, a menos de un año de su implementación, desde el Gobierno se sostiene que Entel no es una empresa rentable, a diferencia de YPFB, ENDE y COMIBOL. La incursión de la telefónica estatal en el negocio del fútbol es señalada como uno de los factores que profundizó su déficit financiero, al no alcanzar los ingresos esperados por suscripciones, publicidad y comercialización del producto fútbol.

Críticas al modelo y denuncias en el fútbol

Fuentes cercanas al proceso califican el contrato como desfavorable para el Estado, debido a que Entel asumió la mayor parte del riesgo financiero. A ello se suma el contexto del fútbol nacional, afectado en los últimos años por denuncias de amaños de partidos, investigaciones por corrupción dirigencial y una marcada pérdida de credibilidad, factores que impactan directamente en el valor comercial del torneo.
En paralelo, hinchas y usuarios expresaron reiteradas quejas por la exclusividad del servicio, problemas técnicos y limitaciones de acceso a las transmisiones, lo que redujo el alcance del producto y, por ende, su rentabilidad.

Tigo reaparece en el escenario

Ante este escenario, la FBF ya habría recibido nuevas ofertas para la retransmisión del fútbol boliviano. Entre ellas destaca la de Tigo (Telecel S.A.), empresa que fue titular de los derechos hasta 2024 y que, según información publicada, presentó una propuesta cercana a 69 millones de dólares por cuatro años, inferior a la proyección del modelo con Entel, pero con liquidez inmediata para los clubes.
Este punto es clave, ya que varios equipos de la División Profesional atraviesan una compleja situación económica y reclaman ingresos directos y oportunos para cumplir con sus obligaciones.
No obstante, la relación entre Tigo y la FBF no está exenta de conflictos. En 2025, la Federación exigió a la empresa privada el pago de más de 15 millones de dólares por la retransmisión de partidos fuera del contrato vigente, un proceso que incluso derivó en medidas judiciales y congelamiento de cuentas.

Incertidumbre y silencio oficial

Hasta el momento, no existe un pronunciamiento oficial de la FBF ni de Entel que confirme la rescisión del contrato. Sin embargo, medios nacionales informan que se analizan escenarios para un cambio de operador de cara a la temporada 2026, lo que marcaría un nuevo giro en la administración de los derechos televisivos del fútbol boliviano.


El desenlace de este caso no solo definirá el futuro de las transmisiones deportivas, sino que también reabrirá el debate sobre el rol del Estado en negocios de alto riesgo, la sostenibilidad económica del fútbol profesional y la necesidad de mayor transparencia en la gestión del deporte más popular del país.

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